De a poco las miradas
comenzaban a tener voz
y dedos, para señalarme.
Ramiro Calderón
Bueno, voy, voy ya, pará que se vaya un toque la gente ahí alrededor y voy como piña.
Ahí se despeja, mandate.
Abrazala
Besale la oreja, 1 2 3 va
-Te amo-
-No me digas eso, por favor- Oigo una sonrisa
-Si, la puta madre-
Ahora mirale los ojos, que te toque otra vez el alma solo con eso.
Ahora andate boludo, no parás de quedar mal con la mina, superalo o jodéte.
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