Chamuyo
-ja ja ja- la carcajada es una igual y grande y larga y fuerte y
graciosa.
Las chicas de un lado de la mesa, con Sus respectivos vasos de Gancia,
en distintos colores y tamaños... El de Agustina es de coca cola de
esos de vidrio transparentes, el de lulu es de plástico Rosa
transparente y chiquitito, el de ella es de esos que tienen flores de
vidrio, el cual agarraba con su mano pequeña y con las uñas pintadas
de rojo.
Yo apenas tenía una caja de cigarrillos y uno en la boca. No tomaba
whisky por que estaba con anginas, así que era el de las respuestas
serias y honestas. Estaba en peligro, aunque sabia que era casi lo
mismo si estuviera en pedo, pero sin timidez ante las preguntas.
La charla tenía sus pausas de tragos, un fuerte suspirar y un
caparazón de humo que abrazaba la esfera lumínica...
Era una previa con minas, tranqui la cosa. Es mas, era LA previa con
minas, cada uno con las suyas...
Permaneció ese suspenso por un rato largo diría yo, un segundo. Y en
esa eternidad la agarré flechando sus ojos a los míos, estos opacos
no?
La vi viéndome, mirándome, y no existió el vacío el suspenso y esas
mierdas, era calor, ahora era calor.
Una mirada cautivante, y puramente de mi propiedad.
El segundo duró un segundo, y logré despegarme de la tentación,
cuando Dani empezó a hablar y me rescató:
-Oye, Manolo, tomemos un Fernet y un taxi-dijo y luego cambió un
segundo de voz para responderle cómicamente a su imaginario Paco- no
Manolo no mezclemos-.
La carcajada de las chicas fue marcada por lo agudo de esas, mientras
Dani tomó un trago de vino y Juli río con su característica ratonesca
risa y yo con la apagada sobria mía. Lo tierno fue que ella siguió
riéndose un rato más, sola, con una risa con pausas musicales y los
dientes blancos y su lengua rozándolos suavemente en lo que fue un
movimiento tan sexy y al mismo tiempo diminuto. Su risa cuesta abajo
terminó por terminar, y me volvió a mirar y descubrió que la estaba
mirando con adoración y volvió a sonreír luego de haber hecho un
pequeño silencio.
-necesito hielo, hay en la heladera?-
-si si anda que te ayude Sebastián- me mandó al frente, y encima me
guiñó el ojo cómplice el guacho...
Fui con ella a la cocina, expectante, dada su altura no llegaba al
freezer. La encontré estirándose para llegar a la cubetera pero no
llegaba, y ese movimiento, esa pose, dejaba ver su ombligo.
Su mano se sorprendió por el calor de mi mano, la suya bajó y se
refugió en su pecho, me miró dulcemente y me dijo suavemente:
"No llego" sonrojada.
"Dejame a mi"
Cuando le doy la cubetera me agradece con su voz de ensueño, justo
cuando me agarra el brazo. Me mira y con dulzura.
Dije listo y fui viste, me le acerco decidido, un momento perfecto,
estoy seguro seguro.
Ella se acerca un toque, todavía tocándome el antebrazo y cuando
faltaba un toque me parte la cubetera en la jeta...
-Pelotudo, ahí tenés, por haber estado con Micaela-
El frío era una caricia, comparado con el ardor del lado izquierdo de
la cara y ambos del orgullo, esto me pasó por pelotudo.
La mina se fue de la cocina y fue pa la mesa viste, yo ni loco entraba
de nuevo,
-y que hiciste?-
-me tomé el palo-
-me imagino la vergüenza-
-mal, boludo-
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