-Es una peli nueva, ni idea de qué se trata-
-¿Y vas a ir solo?-
-Si, ya fue-
La cola era larga y salía del cine y seguía hasta la esquina, gente fumando impaciente, el frío es la clave, charlas sobre la selección, sobre Das Neves para presidente, sobre el crimen y el calentamiento global, o tal vez charlas sobre vestidos para la fiesta de egresados, sobre la morfi de tal o tal lugar, etc. Charlas, en general.
-Disculpame, ¿tenés un cigarrillo?-
-Si, toma- Se lo da
-Gracias ¿y fuego?- Preguntó insistente.
-Si, si- Nota la remera de la chica, con una estampa de Luis Alberto Spinetta-¿Te gusta Spinetta?-
-Je…- Descubre ahora una sonrisa de dientes blancos, paredones dulces- Me encanta-.
-¿Viste que junta todo en Vélez el 4?-
-Si, voy a ir- Aseguró sorprendida.
-Yo también, ¿Cómo te llamas?- Cambió de tema fácilmente, ahogado en el interés.
-Daniela, ¿vos?- Una voz suave, un cabello también, negro como esa noche taciturna.
-Matías- Responde súbitamente.
-¿Cuántos años tenés Matías?- El interés es mutuo, recíproco, pegajoso.
-19, ¿vos?-
-18- respuestas rápidas, cortitas y al pie.
-¿Estudias?- Pitadas cortas, tragaba poco humo, mostrando amateurismo.
-Si, Marketing en
-Buena carrera- Asumió Daniela con facilidad.
-¿Vos?-
-Letras, Licenciatura- Con una sonrisa chica y con signos de timidez.
-¿Que bueno, querés investigar o escribir?-
La cola estaba paralizada, eran las 9, 9 y 30 empezaba la peli. El pucho se fue, la charla siguió, el suspenso romántico de Matías no era alevoso, pero su mente estallaba y sus ojos atentos. Se convirtieron en buenos amigos de cola, y después de un rato la cola desapareció y entraron a la sala 1 del Ambassador. Ella cayó en la coincidencia de estar sola, así que Matías le propuso sentarse juntos, aceptó Daniela con entusiasmo, con ojos perlas y labios cielo.
Un hombre que trabaja en tribunales (no sé bien de que) investiga un caso de violación y homicidio de una joven en la década argentina de los 70. El caso se cierra y reabre, pero sufre las consecuencias del gobierno y no se qué…
En silencio, de vez en cuando la miraba, miraba la película a través de sus ojos, ya que estos tenían un reflejo casi perfecto, narcótico. Ella se río con Francella y se asustó con Darín en el campo, las sensaciones llevaron a que en el clímax se tuviera que acercar a Mati, pidiéndole indirectamente el típico brazo.
-Ay, la mató el- Le dijo silenciosamente y con vértigo.
-No se, me parece que no- Le respondió sencillamente.
El cliché llevó a otro cliché, se quedaron unos minutos después de terminada la película besándose apasionadamente diría yo, así me lo contó Mati.
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