“Ahí escucho el tren”
Luca Prodan
Mañana en el abasto
Como respirando veneno
Te abruma la bruma
De mi espeso cenicero.
Ves como parecen cuerpos clavados
En la ceniza,
Acabados.
Te pica una sensación, una molestia
De abrazarme ni la idea
De intentarme en el augurio.
Ya no miras el cenicero
Se te perdió la voz y la mirada
Ya no estás ni sentada
Ya no estás ni sentada.
Como respirando veneno
En los restos de este bosquejo
Fumás de negros pocos besos
Luego los dejás en el suelo.
Porque ya no entran en el cenicero
Porque ya hay demasiados cuerpos
No caben ya como en el cielo
No caben ya, como en el cielo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario