lunes, 31 de mayo de 2010


Tus lágrimas duraban como el invierno de esta ciudad cruda,

Tus ojos eran vitrinas de pena y dolor, conmoción, bronca…

Quise llenarme de amor y ayudarte,

Quise llenarme y acompañarte

Pero la situación me quebró

Me dejó el alma templada

No soporté verte triste

No podía…

Tu viento galopó hasta mí como un dolor insoportable

De repente tu dolor fue mi dolor

De repente me robaron a mí también

Tu indignación fue mi indignación

Y no lo pude aceptar…

Tus lágrimas duraban como el invierno de esta ciudad cruda,

Tus ojos eran vitrinas de pena y dolor, conmoción, bronca…

La impotencia que tuviste

Yo tuve otra…

No pude reaccionar a eso que tal vez no me pedías

Pero tu presencia me abruma de tal manera

Que me quedo al borde del silencio

Al borde de ser un mudo…

No sé

El frío que bailaba por ahí no era tan frío

No sé

Pero sé

Que te vi frágil

Dolida

Vos lo dijiste

Indignada

Aún así estabas tan hermosa

Yo esperaba encontrarme contigo

Pero no fueron esas las condiciones

No quería encontrarte llorando

Con tu voz que se contenía

lunes, 17 de mayo de 2010

1.


La casa de la calle Urquiza

Casa grande y chica

Casa que abraza

Casa que explica

Como soy…

La casa de la calle Urquiza

Refugio de tres mil pequeñas aventuras

De terrenos cálidos fraternales

De inconfundibles sabores y olores

De mascotas invaluables.

La calle de la casa

La calle Urquiza

La cuadra entera

Hundidas las veredas de tanto

Ir y venir en bicicleta

La mítica calle central

Donde el vértigo era emocionante.

La casita dentro del jardín

De la casa de la calle Urquiza

Lugar de ensueño

Donde se tejían historias

Que ahora son polvo, son lápida,

Son recuerdos presentes

Inconscientes.

La habitación donde se dormía

Con la perra,

Donde se dormía al son

De Krishnamurti,

De Neruda,

Al son de Jorge Guillermo,

La habitación donde se esperaban

Esas masitas

Cuando los padres no estaban,

La habitación con rosas en lo alto,

La habitación que luego fue verde,

Las dos camas donde yo saltaba

De una a otra,

Arriesgando un golpe de cabeza,

El hogar donde se armonizaba

El hogar donde se dormía

El hogar que calentaba la dureza de nuestros cuerpos,

La cueva bajo la escalera

Mundo alejado de lo demás,

Cueva de misterio.

El altillo del garage

Lugar prohibido

Tentación

La escalera hacia los padres

La escalera hacia el amor infinito,

Ahí arriba, la biblioteca de los secretos,

Los discos del alma,

La inspiración eterna

Los sueños perfectos.

Las salamandras

(el accidente también, el del perfume)

El ventilador

El skate

El monopatín

El graffiti

El aro

La pérgola

Las pinturas

Silvio

Juan Carlos

Divididos

Vivaldi

Miles y miles…

La casa de la calle Urquiza

Eterno albergue de emociones

Núcleo puro y fogoso de la existencia.

lunes, 10 de mayo de 2010

Luego de la noche


“fui consumiendo infiernos, para salir de vos”

Bersuit, Un Pacto

Al alba morirá tu ser ficticio y melancólico

Tu personaje imaginario, tu papel.

(el día te desenchufa el bocho)

Luego

De la noche.

¿Entendés?

No

Al alba reirá tu verdadera sed

¿Comprendés?

Si

Tus ganas de dormir,

Je.

Tu sed de amor

(Tu trapo).

Noche,

Luego la de.

Tu sed de soledad

¿Captás?

Tu vieja remera

Luego de la noche.

¡Corré!

¿Vamos?

Tal vez

Dale.

¿Me seguís?

¡Vamos!

Parte a su lecho tu mentira.

¿Sos?

Tu máscara, tu coartada.

jueves, 6 de mayo de 2010

Como en el cielo


“Ahí escucho el tren”

Luca Prodan

Mañana en el abasto

Como respirando veneno

Te abruma la bruma

De mi espeso cenicero.

Ves como parecen cuerpos clavados

En la ceniza,

Acabados.

Te pica una sensación, una molestia

De abrazarme ni la idea

De intentarme en el augurio.

Ya no miras el cenicero

Se te perdió la voz y la mirada

Ya no estás ni sentada

Ya no estás ni sentada.

Como respirando veneno

En los restos de este bosquejo

Fumás de negros pocos besos

Luego los dejás en el suelo.

Porque ya no entran en el cenicero

Porque ya hay demasiados cuerpos

No caben ya como en el cielo

No caben ya, como en el cielo.

domingo, 2 de mayo de 2010

Encrucijada (de Miguel Otero Silva)

Nos separaba de la calle
el cristal empañado de lluvia.
Yo estaba lejos del mundo,
hoja caída en el remanso de su llanto.



Ella era menuda y tierna
y se hacía más menuda entre mis brazos
y más tierna bajo mis ojos.

Entre nosotros y la calle
y la lluvia y el cristal de la ventana
eran dos abismos de plata.

La vida estaba allí naufragando en sus ojos
la belleza dormía en sus senos perfumados
la luz -toda la luz- se me daba en su boca
la humanidad - mi humanidad - era ella.

Más allá del cristal
más allá de la lluvia
pasaron...

Yo separé los ojos de los ojos de ella
para verlos pasar.

Marchaban chapoteando en el barro
los pies descalzos.
Desfilaban los rostros anochecidos de hambre.
Y las manos encallecidas de miseria
y las almas curvadas de injusticia
y las voces amanecidas de odio
desfilaban los pies descalzos.

Iba la madre con el hijo al cuadril
y el anciano rumoreando penas.
Y el mozo flameando la bandera,
iban de frente hacia la vida
armoniosamente rebeldes.

No sé si me lo gritaron ellos
o si me lo grité yo mismo.
Pero en las filas, de los que pasaban
estaban mi puesto, mi bandera y mi grito.

El cristal empañado de lluvia
esfumaba los rasgos de la calle
por donde pasaban los míos.
Volví los ojos hacia ella
que se hacia casi yo entre mis brazos

y le dije:

- Me llaman los que pasan.


Sus ojos empañados
me separaban de su alma
como el cristal con lluvia
me separaba de la calle.

Me dijo lentamente:

- No te vayas.


Y se hizo más menuda entre mis brazos
y me ofreció su boca palpitante
y sentí junto a mi, temblorosos sus senos.

Yo escuchaba chapotear en el barro
los pies descalzos
y presentía los rostros anochecidos
de hambre.

Mi corazón fue un péndulo entre
ella y la calle...


Y no sé con qué fuerza me libré
de sus ojos
me zafé de sus brazos.
Ella quedó nublando de lágrimas
su angustia.

Tras de la lluvia y del cristal
pero incapaz para gritarme:
- ¡ Espérame !

¡ Yo me marcho contigo !